domingo, febrero 14, 2016

Recordando planes para detener la inflación

Una nota de Jorge Oviedo publicada en La Nación en 2002.

Tenés que dar tu opinión sobre estos puntos:

La convertibilidad fue el plan central de Carlos Menem para detener la inflación. Cierto. Pero no fue el primero en aplicarse. En 1989 y 1990 hubo intentos con otros instrumentos. Y luego, con Erman González como ministro, se utilizó la "flotación sucia".

La convertibilidad fue impuesta por el FMI. Falso. El Fondo se opuso. El plan comienza en abril de 1991 y el primer acuerdo con crédito stand by se demora varios meses. Luego el organismo concede un crédito de facilidades ampliadas mezquino en comparación con los otorgados a México y Venezuela.

Fijar el tipo de cambio uno a uno fue la primera medida de Domingo Cavallo. Falso. La primera medida anunciada por Cavallo en enero de 1991 al asumir en el Palacio de Hacienda fue una devaluación de la moneda de entonces, el austral. Los meses siguientes fueron de una devaluación paulatina, que achicaba la brecha entre el tipo comprador y vendedor. La convertibilidad se anunció el 20 de marzo y el cambio quedó fijo desde el 1º de abril.

Desde el principio hicieron falta grandes ajustes en el gasto para sostener el esquema. Falso. En febrero de 1991 hubo un fuerte aumento de los salarios de las empleados públicos, para compensarlos por la alta inflación. Luego, el gasto público, incluido el correspondiente a las remuneraciones, siguió aumentando.

La convertibilidad no detuvo la inflación de inmediato. Relativamente cierto. La inflación de 1991 se debió fundamentalmente a la suba de precios acumuladas en los tres primeros meses. En abril, la tasa mensual cayó a la mitad del mes anterior. Para noviembre, la tasa mensual era similar a la de Alemania. Los mayores incrementos se concentraron en los servicios.

Desde el principio el plan hizo aumentar la desocupación. Falso. La tasa de desempleo se redujo de manera importante en los dos primeros años. La primera alarma sobre la detención de ese fenómeno ocurre en octubre de 1992. La desocupación aumenta, pero también crece el empleo. Más gente se incorpora al mercado de trabajo.

El tipo de cambio fijo destruyó la capacidad exportadora. Falso. Los récords de exportación se batieron durante los años de convertibilidad. De hecho, en 2001 la Argentina exportó más que en cualquier otro año de su historia como Estado.

La devaluación brasileña de 1999 creó un grave problema de competitividad a la Argentina. Cierto. Insólitamente, el Mercosur no tiene una sola cláusula que contemple compensaciones arancelarias en caso de un desfase de las monedas. Brasil se negó a compensar a sus socios.

La convertibilidad creó un permanente déficit de la balanza comercial. Parcialmente cierto. La Argentina sólo logró saldos favorables en 1991 y en años de recesión.

La convertibilidad empeoró la distribución del ingreso e hizo crecer la pobreza. Parcialmente falso. Hasta 1994, la pobreza cayó y la distribución del ingreso mejoró. De otro modo, sería difícil explicar que el gobierno democrático que la aplicó haya ganado elecciones hasta 1997. En 1995 se bate el récord de desempleo y vuelve a crecer la pobreza en medio de la recesión del tequila. En 1996 vuelve el crecimiento y aparece un problema nuevo. Los sectores más pobres no son arrastrados por esa mejora, que beneficia sobre todo a los miembros más calificados del mercado laboral.

En la búsqueda del ajuste permanente se pulverizó el gasto social. Falso. El gasto social total alcanzó los niveles más altos de la historia, comparables o incluso superiores en 1999 al porcentaje del PBI que aplicaba entonces al mismo fin el gobierno demócrata de Bill Clinton en los Estados Unidos. Hay, sin embargo, gran cantidad de evidencia sobre la mala administración de ese gasto.

Para buscar el orden de las cuentas se quitaron beneficios de asignaciones familiares y se redujeron sueldos y jubilaciones. Cierto. En 1996 se quitaron asignaciones familiares que favorecían a la clase media, pero se aumentaron en los sectores bajos. En 1995 se redujeron los salarios públicos y las jubilaciones más altas. En 2001 se recortaron salarios y jubilaciones.

El gobierno fue incapaz de mantener el equilibrio de las cuentas cuando se quedó sin los ingresos de las privatizaciones. Cierto. Incluso con abundantes ingresos por venta de activos -como en 1999 con YPF y las licencias de PCS- hubo rojo fiscal.

La jubilación privada y la rebaja de aportes patronales crearon un insoluble agujero fiscal. Parcialmente cierto. La vuelta de los déficit fiscales problemáticos coincide con el debut de la jubilación privada y la primera rebaja de aportes. La inmediata reversión de la segunda medida disparó el desempleo y no cerró el rojo fiscal. La vuelta al déficit en 1994 también coincide con el lanzamiento de la reelección de Menem y la reforma constitucional, y -en ese clima- las órdenes secretas al entonces secretario de Ingresos Públicos, Carlos Tacchi, de que "aflojara la mano" en la lucha contra la evasión para no crearle enemigos al gobierno que procuraba su continuidad.

Hubo una permanente reducción del empleo público. Falso. Hubo una reforma del Estado entre 1990 y 1992, pero el empleo y las estructuras estatales rápidamente crecieron de nuevo. En 1996 se lanzó pomposamente la segunda reforma del Estado con la eliminación de estructuras. Muchas de ellas jamás se cerraron. La "reconversión" de empleados que se retiraron costó unos US$ 200 millones. Las dependencias volvieron a crecer y la estructura burocrática que dejó Menem en 1999 era más grande que aquella a la que se le aplicó la "segunda reforma".

Durante toda la convertibilidad no hubo aumentos a los jubilados. Falso. Se otorgaron incrementos, inferiores a los que los beneficiarios reclamaban y se pagó la deuda, mayormente en bonos, aunque una porción significativa se canceló en efectivo.

El modelo generó un constante aumento de la deuda pública. Falso. No puede atribuirse al modelo el pago de la deuda con los jubilados y proveedores del Estado que anteriores gobiernos habían acumulado y ni siquiera reconocido.

El incremento de la deuda sólo se debió al déficit fiscal producto de la reforma previsional. Falso. El incremento de los pasivos superó la cifra del rojo en gran medida porque el gobierno seguía liquidando supuestas deudas con Bocon a ritmos insólitos en 1997 y en los años siguientes, lo que generó sospechas de irregularidades.

La suba de impuestos fue el único sistema para hacer subir la recaudación. Falso hasta 1995. Cierto en adelante. Desde 1991 la recaudación creció a un ritmo mayor que el PBI a pesar de que eliminaban impuestos (al gasoil, a las llamadas telefónicas, al cheque, a la electricidad, al gas, a las naftas) y a que se elevó a más del triple el mínimo no imponible de ganancias. Las cosas cambiaron desde 1995 cuando se bajó el mínimo no imponible, subió el IVA, iniciando una carrera en la que sólo con más presión se lograban más recursos.

Jorge OviedoCopyright © 2002 La Nación | Todos los derechos reservados