¡ La inflación me encanta !
“Yo
con un poco de inflación me manejo muy bien”, me
dijo en 2002 el dueño de una papelería y juguetería, con evidente
alegría por el fin de la estabilidad de
10 años del peso
convertible.
“El
desempleo causa mucho más perjuicio que la inflación en términos
de felicidad”, dijeron en un estudio de Macroeconomía
de la felicidad (2001) Di Tella, McCulloch y Oswald, algo que se
creía era al revés.
Pero decir “la inflación me encanta”
es políticamente incorrecto, sobre todo cuando observamos que en el
resto de América Latina incluyendo a Brasil y México la inflación
anual se mantiene en valores menores al 10% y que de las 18
principales economías del mundo, 16 tienen inflaciones por debajo
del 1%, mientras los países que tienen inflación anual muy alta en
2015 son Venezuela que supera el 100%, Ucrania más de 45%, Siria más
de 40% y Argentina más de 30%, según The Economist en Setiembre,
2015.
¿Y qué es la inflación?
La inflación es el aumento permanente
de todos los precios internos de la economía nacional, que conduce
al continuo deterioro del poder adquisitivo de la moneda nacional.
Entre el año 2002 y el 2015 la
inflación fue más de 1100%, el promedio de precios de los bienes y
servicios se multiplicó más de 11 veces y se depreció el valor
nominal del peso a menos del 10%.
¿Y las causas de la inflación?
La inflación es el reflejo monetario
de la lucha por el poder para cambiar el sistema económico y
político de la nación ante un gobierno débil.
Reflejo monetario, reflejo en los
precios internos de la economía nacional, en este caso el gobierno
dejó de sostener la paridad de la moneda nacional por pedido de
industriales exportadores desatando un aquelarre de precios internos
en aumento, excepto los salarios.
Una brutal transferencia de ingresos
tuvo lugar del sector asalariado al sector del capital y a los
sectores de mayores ingresos de la población a comienzos de 2002,
luego de la renuncia de De La Rúa, 3 presidentes interinos y la
asunción de Duhalde, todos gobiernos débiles.
Para quienes hoy tienen 40 años ó
menos su adolescencia (1991-2001) transcurrió en un ámbito de
precios estables que se mantenían a lo largo de los años, plena
libertad económica y de pensamiento, crecimiento continuo.
Eso fue posible gracias a un gobierno
fuerte, elegido por mayoría absoluta (47%), que acató plenamente la
Constitución vigente que consagra, entre otros artículos, “Todos
los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos...: de
trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de
peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y
salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa
sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse
con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y
aprender.” (Artículo
14°)
El
Artículo
17° dice:
La
propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser
privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La
expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por
ley y previamente indemnizada.(...)
Y el
Artículo 75°
dice que Corresponde
al Congreso:
1. Legislar en materia aduanera.
Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales,
así como las avaluaciones sobre las que recaigan, serán uniformes
en toda la Nación.(...)
4. Contraer empréstitos sobre el
crédito de la Nación.(...)
8. Fijar anualmente, conforme a las
pautas establecidas en el tercer párrafo del inc. 2 de este
artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de
la administración nacional, en base al programa general de gobierno
y al plan de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta de
inversión.(...)
Tenemos muchas certezas para afrontar nuestra vida cotidiana pero nos falta la certeza acerca del valor adquisitivo de nuestra moneda nacional, la moneda con la que nos pagan nuestros esfuerzos laborales y nuestros intercambios comerciales.
Los que dependemos de un salario dia a día observamos como se licúa el poder adquisitivo de los pesos en nuestro poder, los sectores de mayores ingresos desconocen esa angustia porque tienen fortuna en moneda dura.
Los que dependemos de un salario dia a día observamos como se licúa el poder adquisitivo de los pesos en nuestro poder, los sectores de mayores ingresos desconocen esa angustia porque tienen fortuna en moneda dura.


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